Es necesario fijarse en este último siglo para entender los altibajos que ha sufrido la población de esta zona, de hecho en este siglo ha . El mayor movimiento en el Valle de Lea, al igual que en otras zonas rurales del País Vasco, tuvo lugar entre los años 1970-1975, muy especialmente en los municipios de Munitibar y Gizaburuaga. En cambio, Markina, Ondarroa y Lekeitio llegaron prácticamente a duplicar su población.
Al contrario de lo que sucede hoy en día, en estos alrededores no había ninguna posibilidad laboral, ni medio de transporte cómodo, y ni siquiera se podía asegurar si las escuelas se iban a mantener en caso de que disminuyeran las , habiendo, además, una gran escasez de vivienda. Por tanto, no es de extrañar que la tendencia dominante fuese el abandono del valle.
Hoy en día la situación es otra. El único movimiento destacable, por así decirlo, es la dentro del mismo municipio, puesto que los vecinos tienden a trasladarse a la zona urbana.
Lea Ibarra tiene una muy baja. De hecho, se trata de municipios que ocupan grandes superficies, y los habitantes están diseminados entre los barrios y los escasos caseríos. Por otra parte, aunque la tasa de natalidad ha crecido últimamente, aún no ha logrado igualarse con la tasa de mortandad. En este sentido es un factor relevante el hecho de que las personas que en el periodo de mayor emigración permanecieron en el valle, actualmente son .
Los jóvenes tienden a decantarse por la , ya que las personas con ese tipo de formación tienen más oportunidades laborales que quienes hayan acudido a la universidad, por lo menos si desean trabajar en su especialidad. Además, la proximidad del centro de estudios Lea-Artibai de Markina ejerce una gran influencia.
Asimismo, cabe decir que si bien el hecho de que la población de edad avanzada sea más numerosa que la población joven activa y que dicha población esté muy diseminada pueden resultar factores negativos, se constata la presencia de :